Introducción a la Teoría de los Memes

Volumen Diez: Supermemes, superlenguaje

Los memes son virus culturales. Surgen espontáneamente, infectan comunidades específicas y se esparcen con mucha rapidez por el mundo a través de los contactos que tienen los portadores con otras comunidades digitales; apelan a una necesidad íntima de conexión humana a través de un ejercicio lúdico: la risa. Francisco Aguilar, para nuestro volumen diez, Supermemes,superlenguaje, los analiza desde sus orígenes.

por Francisco Aguilar
1 Septiembre 2020
Fotografía por: VOCANOVA

Introducción a la Teoría de los Memes

 

De universidades, museos y diccionarios a instituciones públicas, marcas internacionales y campañas políticas presidenciales: todo tipo de instituciones solemnes usan memes hoy en día. Difícilmente se puede entender el Internet sin ellos. ¿Qué pasó? ¿Cómo es que los chistes de unos cuantos usuarios tomaran por asalto los últimos 10 años?

1. Orígenes

Los memes existen desde hace mucho tiempo. El término lo acuñó Richard Dawkins en “El gen egoísta” (1976), un libro sobre teoría evolutiva que explora las bases biológicas de la conducta humana. En buena medida trata sobre genética. Sin embargo, en uno de sus últimos capítulos aborda la idea de los memes: unidades de información cultural que se transmiten de persona a persona, y de generación en generación.

Piensa, por ejemplo, en los refranes: dichos populares sin autoría concreta que forman parte de la cultura de una comunidad y engloban saberes y visiones específicos. Como “Dios aprieta pero no ahorca”, o “Pa’trás ni p’agarrar vuelo”. O prendas, gestos y tonos de voz cuyo significado depende por completo de la comunidad donde se aprenden y el contexto en que se usan, al punto en que sirven incluso como denominaciones de origen. Como el que le cuesta la vida a un personaje en Inglourious Basterds (2009).

Ahora, en Internet los memes son otra cosa mucho más específica: ya no unidades culturales sino fenómenos digitales con vida propia. En mi opinión, la forma más clara de definirlos es como chistes locales; chistes de un grupo pequeño de amigos, quizá sobre algo que pasó alguna noche en un bar o hace años en un salón de clases, y que nadie más entendería sin conocer la historia detrás y su contexto, con la sutil diferencia de que los memes surgieron (y siguen surgiendo) entre perfectos desconocidos en sitios o foros de Internet.

En este caso, los chistes no son sobre vivencias personales sino referencias culturales compartidas. Por ejemplo, un diálogo de un videojuego que todos los usuarios conocían, o un video que alguien compartió en el foro o un anime que todos habían visto.

Cuando el chiste no es sobre una experiencia íntima sino sobre cultura pop, potencialmente cualquiera lo puede entender. Y queremos entenderle: es común que, si alguien se está riendo, queramos saber de qué se ríe y podamos reírnos con él. La risa es una forma inmediata de entablar un vínculo con otra persona. Ahora, si ella no se está riendo sola sino con todo un grupo: no entender el chiste te deja fuera de la comunidad, y entenderlo te crea un vínculo con todos los que la componen. De ahí que existan sitios como Know Your Meme o Urban Dictionary, enciclopedias digitales de memes que nos permiten participar en una conversación a pesar de no entenderla ni tener alguien que nos la explique.Esta es la razón por la que los memes son virales. No solo apelan a una necesidad íntima de conexión humana a través de un ejercicio lúdico: la risa. Además, si compartimos el meme con otro grupos de amigos (porque eso se hace con los amigos: contar chistes), y alguien ahí no lo entiende, el proceso se repite desde cero. Diez pasos adelante, el meme ya recorrió generaciones, clases y fronteras. Inevitablemente acabará flotando en la superficie del Internet, en boca de medio mundo.

Y esta es, también, la razón por la que los memes tienen caducidad. Si el chiste local que hiciste con tus amigos ya lo está usando todo el mundo, y de pronto lo ves en boca de celebridades o posteado por marcas para vender sus productos, pierde su gracia por completo. Y mejor haces uno nuevo.

Cabe decir que pensamos los memes como imágenes graciosas porque son los más comunes actualmente, pero los memes no están limitados a ningún tipo de formato. Existen memes puramente textuales como el l33t 5p34k, los copypastas o los chistuits, y también hay memes audiovisuales: la caída de Edgar, el Harlem Shake y el Hit or Miss. TikTok es una app dedicada específicamente a los memes audiovisuales: las canciones, coreografías y punchlines están ahí para que cada usuario las repita en carne propia.

No obstante, solemos pensarlos como imágenes también por su punto de origen: no es ningún secreto que desde hace al menos 15 años, y durante un periodo bastante amplio, la mayoría de los memes surgían en 4chan. En sus foros, todos los usuarios son anónimos y solo se puede participar de dos formas: iniciando un hilo de discusión o comentando uno que alguien más ya ha iniciado. Pero los usuarios son tantos, pero tantos, que hay dos particularidades: cada hilo se elimina por completo en cuestión de horas (para no saturar los servidores) y, para iniciar un hilo, es necesario postear una imagen (y así evitar el spam).

Las características de esta plataforma definieron muchos de los elementos originales de los memes: el humor (para llamar la atención de otros usuarios), el anonimato, la velocidad y la fugacidad (inherentes a la plataforma), así como la estética tosca (no tenía sentido dedicarle mucho tiempo a una imagen que iba a desaparecer inmediatamente) y el humor negro (la crueldad atraía aún más la atención y el anonimato eximia al autor de toda responsabilidad).

2. Mutaciones

Por supuesto, tanto sus elementos como sus formas cambiaron con el tiempo, en la medida en que surgieron nuevas comunidades memeras en nuevas plataformas. No se pueden entender los memes de los últimos 10 años sin Reddit, 9gag, Tumblr, Weird Facebook, Instagram, Twitter y 8chan. El diseño de una plataforma determina el tipo de contenido que se produce en ella.

Uno de los cambios más importantes fue el surgimiento de los memes irónicos a principios de la década pasada, pues surgió con ellos un nuevo elemento fundamental en los memes actuales: la mutación. Entre más capas de ironía fueron desarrollando, más autorreferenciales se volvieron, más complejo se volvió su mecanismo y más difícil se hizo entender los memes. Ahora no basta con conocer su referencia cultural, sino todos los memes que vinieron antes de él.

Como lo ilustró Seong-Young Her en su Árbol Filomemético de los Memes de Internet, los memes mutaron en dos caminos distintos durante la última década. Por un lado, los memes de los dosmiles evolucionaron hacia el mainstream a través de las redes sociales, con nuevos formatos pero el mismo mecanismo: chistes visual y retóricamente concretos sobre cultura pop, de películas taquilleras a conciertos o partidos de algún deporte. En la cultura digital, a estos se les conoce como memes normies. 

Con el tiempo, estos memes comenzaron a funcionar como recipientes de chistes populares, ya no nativos de Internet: el humor se volvió también situacional para que cualquiera pudiera identificarse con él, independientemente de cuanto supiera sobre memes, y la referencia cultural se limitó a la plantilla (cuyo origen es, por lo general, algún meme del que solo queda la carcasa luego de haberse viralizado años atrás y con la que el chiste no necesita guardar ya conexión alguna). Podríamos hablar de ellos como chistes en Internet, más que chistes de Internet.

Por otro lado, los memes también mutaron hacia la escena underground. Aquí podemos encontrar tanto el shitpost —memes basados por completo en el humor absurdo, cuyo texto carece de sentido y cuya estética es deliberadamente desagradable—, como los memes originales que surgen en comunidades específicas de alguna plataforma y cuya evolución podemos atestiguar conforme esa comunidad (y otras aledañas) comienzas a explorar con el formato y el punchline.

Cuando evolucionan de esta manera podemos verlos convertirse en memes proto-irónicos: donde el chiste en sí es una referencia a otro meme distinto. Los memes se vuelven una recurrencia, y demandan familiaridad con la cultura general de los memes. Luego surgen plenamente los irónicos: ahora el chiste consiste en verse igual a otros que ya hemos visto, pero ser retóricamente muy distinto; decir algo inesperado y absurdo. Pasamos de los memes como recurrencias a los memes como conceptos.

Después comenzarán los memes meta-irónicos. Aquí el chiste es que no se ven ni bromean como el meme original, a pesar de referenciarlo. Quizás usando la plantilla para reflexionar sobre su propia condición de meme, quizás rompiendo la cuarta pared e interactuando con el usuario, o quizás usando como plantilla escenas distorsionadas o posteriores de la película, juego o personaje en cuestión para bromear sobre una consecuencia narrativa al meme que había surgido originalmente. Estos memes ironizan la ironía, subvirtiendo todas las expectativas posibles del espectador.

Finalmente, llegan los memes post-irónicos. Ahora la ironía es que efectivamente se parecen visual y retóricamente al meme original, se comportan exactamente como prometen, subvirtiendo la expectativa de que se va a subvertir una expectativa. O como dicen: memes tan oscuros que vuelven a la normalidad por el sentido opuesto.

Cada meme puede pasar por todas estas mutaciones durante su periodo de vida, así como con los años hemos visto el surgimiento de nuevas mutaciones y, entre más reciente es un meme, más posible es que mute más veces. Un poco como Goku, Vegeta o Gohan, que se hacían super-saiyajín para una pelea, pero entre más nuevo era el capítulo más fases de super-saiyajín podían alcanzar frente al villano.

3. Virus

Los memes underground son chistes profundamente de Internet y no podrían existir de no ser por la cultura digital que los rodea, pero en la normalidad post-irónica la escena mainstream y la escena under se vuelven a encontrar: un usuario normie puede disfrutar perfectamente un meme post-irónico y es común que lo comparta pensando que es un simple chiste, sin saber de las mutaciones y capas de ironía que lo trajeron hasta acá. Entonces se vuelven mainstream, y comienzan a usar su plantilla para bromear sobre películas, conciertos y partidos.

Aunque tengamos nuestros grupos y nuestras comunidades digitales, con las que hablamos de los temas que nos gustan, todos los usuarios convivimos en algún momento: desde los grupos de compra-venta en Facebook y los trending topics en Twitter hasta los chats familiares y de vecinos, o el feed de cualquier red social que usemos para conectar con nuestros conocidos. Nos encontramos en Internet como en un gran espacio público, como quien sale a las 6 de la mañana del after del after y se topa en la calle con gente haciendo ejercicio antes de irse a trabajar. Cruzando estas fronteras comunitarias es que esparcimos los memes a nuevas audiencias.

Considerando la naturaleza, los mecanismos de reproducción y los espacios de difusión que hemos discutido en esta breve introducción a la teoría de los memes, ya no podemos hablar de ellos como simples chistes locales. A lo largo de los últimos diez años se convirtieron en algo mucho más complejo.

Los memes son virus culturales. Surgen espontáneamente, infectan comunidades específicas y se esparcen con mucha rapidez por el mundo a través de los contactos que tienen los portadores con otras comunidades digitales. Con el tiempo, solo se detienen porque los portadores generamos resistencia a ellos (porque ya nos sabemos el chiste y nos hartamos). Y para combatirla, los memes mutan. Pero, al final, después de alcanzar su punto más alto de contagios, ya no pueden seguir infectando a más usuarios: solo puede perder poco a poco su relevancia hasta caer en el olvido. Así es el ciclo de vida de los memes.

Visto desde esta perspectiva, ¿cómo no iban a tomar el mundo por asalto? ¿Cómo no íbamos a hallarlos en el grupo de WhatsApp de la familia, en el nuevo lanzamiento de una marca y en los rincones oscuros de la red? Es inevitable. Ya lo sabemos de sobra: en una era global, profundamente interconectada, a nada somos más vulnerables que a un simple virus.

 

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