Los memes como herramienta de crítica social y política

Volumen Diez: Supermemes, superlenguaje

Marco analiza cuáles alternativas tenemos como usuarios del internet para que nuestra participación en las redes sociales sea mucho más que compartir un meme o una opinión infundada, y en ese sentido, el uso de plataformas digitales no sea un mero escape satírico.

por Marco Piccolo Brescacin
1 Septiembre 2020
Fotografía por: VOCANOVA

Los memes como herramienta de crítica social y política

Muchos de nosotros usamos desde hace tiempo redes sociales como Facebook, Instagram o Twitter. Sin embargo, a partir del inicio de la pandemia del COVID-19 (en especial después de marzo de 2020) el uso de dichas plataformas incrementó de forma significativa (algunos estudios mencionan que ha habido un incremento de hasta el 44%). Las redes sociales nos han servido, claro, para estar más en contacto con nuestros amigos y seres queridos, pero quizás también como un canal para expresar nuestra frustración, duelo, enojo y, en general, nuestro estado de ánimo en esta pandemia; y no solo eso, sino que también han resultado ser un medio para levantar, una vez más, nuestra voz en contra de cierta política pública (o ausencia de ella): un post en Facebook, una fotografía o un meme en Instagram, o un tweet en Twitter… Aunque esto ya sucedía incluso antes de la pandemia, las plataformas digitales siguen siendo el lugar número uno para muchos de nosotros para poder opinar sobre tal reforma política, criticar la actuación de aquel funcionario o simplemente para desahogar nuestro pensar.

Creo que nadie podría negar el poder que las redes sociales pueden llegar a tener, tanto en países con un sistema de justicia estable (recordemos el tan sonado y triste caso de George Floyd en los Estados Unidos de América), como en países donde, lamentablemente, se pone en duda la existencia de un estado de derecho (por ejemplo, el asesinato de Giovanni López en México). Como dijimos, las redes sociales pueden ser una plataforma no solo para denunciar el homicidio de una persona por parte de fuerzas policiales, sino también un medio para controlar o supervisar de alguna manera el actuar de los funcionarios públicos. En el municipio de San Pedro Garza García, en Nuevo León, los live stories del alcalde Miguel Treviño De Hoyos han resultado bastante populares para transmitir y comunicarse con ciertos grupos: desde mostrar qué obra pública se está construyendo, hasta actualizar sobre la aprehensión del presunto responsable del atropello de una ciclista. De igual manera, eventos como el altercado, si lo podemos llamar de alguna manera, entre el senador Samuel García y Mariana Rodríguez, también despiertan en nosotros ciertas inquietudes sobre la función política de las redes sociales.

Al parecer México no es el conejillo de indias en estos ámbitos. En Italia, por ejemplo, el comediante (que después se convertiría en político), Beppe Grillo y el partido Movimento Cinque Stelle (Movimiento Cinco Estrellas) utilizan la Plataforma Rousseau como un instrumento para fomentar (al menos aparentemente) la “democracia directa” en las redes. Por otra parte, quizás recordamos también el conocido ejemplo de la Primavera Árabe en Egipto en que a partir del grupo de Facebook We Are All Khaled Said (Todos somos Khaled Said) la gente salió a protestar contra los abusos policiacos. 

Ahora bien, quisiera enfocar la discusión en un aspecto muy particular que permea todas las redes sociales: los memes. 

Quizás al inicio estas imágenes con un breve texto giraban entorno a temas cómicos y humorísticos. Cuántos de nosotros navegamos por la plataforma de 9GAG para reírnos un rato, divertirnos y tal vez distraernos un par de horas en medio de nuestros compromisos escolares o laborales. Sin embargo, no cabe duda de que esta mezcla de imágenes y texto se empezó a enfocar también en temas políticos y sociales, pero siempre con un tono burlesco y jocoso. Como los memes, podemos afirmar que, en general, todas las redes sociales comenzaron como una herramienta para compartir momentos, textos y fotos con nuestros seres queridos, pero de ahí se desarrollaron también como plataformas de negocios, de opinión y de crítica social y política. 

El meme ocupa un lugar especial porque no es solo una imagen, sino un concepto que involucra creatividad; referencias sarcásticas e irónicas que transmiten un mensaje. Una imagen comentada, fácil de entender por sus referencias con nuestro cotidiano. Algunos ejemplos que nos vienen a la mente son los memes que se circulan (con una velocidad sorprendente) después de algún escándalo o noticia nacional: memes de Trump, memes de AMLO. Hoy por hoy, hay memes para todos. En resumen, ninguna figura pública (actores, futbolistas, políticos…) se salva de ser el objeto de memes que pueden ridiculizarlos, criticarlos o alabarlos.

Dicho esto, nos podríamos preguntar, ¿cuál es la función del meme?, ¿tiene un valor más allá de lo cómico, creativo y artístico?, ¿pueden los memes ser herramientas para crear conciencia sobre problemas políticos y sociales?

Me parece que las redes sociales, en general, y los memes en este caso, pueden resultar plataformas mediante las cuales las personas tienen la posibilidad de expresar su opinión con respecto a temas sociales y políticos. Algunos podrían incluso afirmar que la misma participación en las redes sociales equivale a participación ciudadana, pero ¿acaso compartir un meme criticando la actuación de cierto político corresponde a participación ciudadana?

Pienso que, aunque es verdad que los memes pueden ser herramientas útiles para transmitir un mensaje muy concreto, en la mayoría de las ocasiones se queda en lo superficial. La participación en sí en las redes sociales (y me refiero a una participación que equivale a una crítica social y política) no significa definitivamente que la gente en realidad vaya a participar en las elecciones políticas, que los vayan a escuchar o que sean influyentes en las decisiones. De todas maneras, puede ser un primer paso: crear consciencia, despertar inquietudes, darnos cuentas de los problemas que nos rodean. En otras palabras, un meme nos puede ayudar a percatarnos de ciertos problemas sociales en nuestro país.

Siguiendo con la misma idea, nos podemos preguntar, ¿las redes sociales son un foro para dialogar o simplemente para expresar nuestra opinión? 

En otras palabras, expresar la propia opinión no es sinónimo de dialogar y dialogar es la esencia de la democracia. Todos nosotros solemos manifestar nuestra opinión en las redes sociales: desde comentar una noticia hasta compartir un meme (sobre todo con tintes sociales y políticos). Pero, ¿es esto una manera de reforzar nuestro propio pensar o de verdad incita a una discusión profunda? No olvidemos que las redes sociales también pueden convertirse en un medio para abusar, insultar, amenazar y amedrentar a otras personas por motivos políticos o personales (cuántos memes rayan en lo vulgar, racista y ofensivo). Las redes sociales, sin duda, pueden convertirse en foros para denunciar atrocidades, pero también para cometerlas (bullying, discurso de odio, incitación a la violencia…). ¿Cómo lograr un punto medio?, ¿qué tipo de regulación se necesita para proteger a los lectores y cibernautas, sin llegar a la censura política?

Hay muchas preguntas por resolver y como habrá quedado claro en estas líneas, este breve artículo no las soluciona, pero quizás nos pueda impulsar a reflexionar más sobre lo que hay detrás de un meme y cómo su influencia puede llegar a ser mayor de la que nos hubiéramos imaginado. En particular, es interesante tratar de comprender lo que hay detrás de un meme y cómo esta tendencia nos puede decir mucho sobre nuestra sociedad. 

Como muchos han afirmado, la tecnología no es buena o mala; todo depende del uso que le demos. Creo que los beneficios que las plataformas digitales son superiores a las deficiencias que puedan aparecer. Más allá de que seguramente son necesarias regulaciones legales adicionales para responsabilizar a los actores de dichas plataformas, quizás el primer paso es crear conciencia de cómo usamos estas herramientas, estar más atentos a no dejarnos manipular por las mismas y dar un paso más allá: no basta expresar nuestra opinión y descontento político. Es necesario aprender a dialogar, primero que nada, e involucrarse también de una manera más práctica en la vida política del país: votando en las elecciones, contactando y exigiéndoles resultados a nuestros diputados locales y federales, a nuestros senadores. Me parece que es la única manera para que nuestra participación en las redes sociales sea mucho más que compartir un meme o una opinión infundada, pues la mayor parte de las veces se queda en lo superficial.

***

Referencias

1. In-home media consumption due to the coronavirus outbreak among internet users worldwide as of March 2020, by country, Statista. Acceso el 19 de agosto de 2020 en  https://www.statista.com/statistics/1106498/home-media-consumption-coronavirus-worldwide-by-country/

2. Democratic Audit UK, Social media may have the potential to truly enhance our democracy, but there is still distance to go. Acceso el 19 de agosto de 2020 en http://eprints.lse.ac.uk/63347/1/democraticaudit.com-Social%20media%20may%20have%20the%20potential%20to%20truly%20enhance%20our%20democracy%20but%20there%20is%20still%20distance%20to%20go.pdf

3. Piattaforma Rousseau. Acceso el 20 de agosto de 2020 en https://rousseau.movimento5stelle.it.

4. Hao, Karen, El coronavirus en la era de las redes sociales: de epidemia a 'infodemia', Technology Review, MIT Technology Review, 17 de febrero de 2020. Acceso el 20 de agosto de 2020 en https://www.technologyreview.es/s/11887/el-coronavirus-en-la-era-de-las-redes-sociales-de-epidemia-infodemia.

5. Hsu, Tiffany, y Lutz, Eleanor, More Than 1,000 Companies Boycotted Facebook. Did It Work?, New York Times, 1 de agosto de 2020. Acceso el 21 de agosto de 2020 en https://www.nytimes.com/2020/08/01/business/media/facebook-boycott.html

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