Metrópolis del arte

Volumen Siete

El Volumen Siete lo dedicamos a (re)pensar el urbanismo; a replantear el modelo de ciudad que nos funciona y a ver las relaciones que tiene el arte, la cultura, entre la ciudad y su sociedad. El París romántico, la Roma implacable, la Nueva York caprichosa, la Venecia que llora, la tumultuosa CDMX, ¿qué nos dicen los espacios urbanos?

por Javier Talamás Weigend
2 Marzo 2020
Teimpo de lectura - 02 minutos 26 segundos
Fotografía por: Jackie Iga para Vocanova

Metrópolis del arte

Es impresionante el tiempo que pasamos en la ciudad y el poco que le dedicamos a pensarla. Como si no fuéramos el animal de la metrópolis; el que vive en sociedad. ¿Qué dice de  nosotros la ciudad? ¿Qué nos pide?, ¿cuándo se convierte el espacio urbano en jaulas modernas?, cementerio de concreto, corazón automotriz; latidos de bullicios: la construcción que se eleva, la grúa que remolca al auto, el hormiguero de humanos que cruzan la calle, el callejón que aguarda enamorados; sol que quema, sol que esconde, luna que habla, estrellas que mira, estrellas que miran desde allá arriba como todo lo traga la gran metrópoli urbana.

La ciudad es un baúl de los astros: los guarda y esconde con su nigérrima noche, los sofoca con sus aires espesos; ya no se asoman para vernos ninguna de las estrellas; no habrá testigos de cómo la ciudad a veces nos devora completos, con sus lenguas de concreto, sus malos vicios de fumador que convierten al aire en una nata de humo, ¿cómo hacemos simbiosis en ella? ¿Cuándo te proteges de la ciudad y cuando habitas en ella?, ¿cuándo te enamoras?, ¿quién hace a quién?, ¿cuántos paisajes ha devorado tu ciudad?, ¿cuántos ha dado?

Denominemos la Metrópolis del Arte no a la ciudad perfecta, pero a la que perseguimos. ¿Cómo la imaginamos? ¿Se acuerdan de perseguir? No esa aprensión utilitaria de siempre querer alcanzar, de ser, sino de intentar: qué bonito era cuando las utopías nos guiaban y no solo así los pinches dineros que mueven al mundo. Romántico, idealistas, se les llama peyorativamente a las personas que sueñan; ajá, ahora resulta que es un defecto pensar. Esta ciudad del arte, no es por sus espacios culturales, pero porque integra esas vivencias de lo estético, la técnica de lo  funcional, el sentido de trascendencia, la fraternidad urbana.

Hoy construimos ciudades para invertir y no para vivir, según David Harvey. Basta levantar un poco la cara, alzar la mirada, y ver como los edificios larguísimos nos tapan el cielo para creerle: se llenan de espacios, pero las viviendas quedan vacías. ¿Cómo nutrir a este ser que nos ha devorado?

El Volumen Siete lo dedicamos a (re)pensar el urbanismo; a replantear el modelo de ciudad que nos funciona y a ver las relaciones que tiene el arte, la cultura, entre la ciudad y su sociedad. El París romántico, la Roma implacable, la Nueva York caprichosa, la Venecia que llora, la tumultuosa CDMX, ¿qué nos dicen los espacios urbanos?

Mishelle Muñoz piensa la lógica urbana y la consideración que le damos al espacio de ocio; esa lógica que a veces resulta «acuosa, otras rural, muchas veces una combinación sin límites claros, que, como toda gran urbe, enfrenta desafíos en materia de movilidad, seguridad, vivienda, agua, salud, y en general la posibilidad de sostenibilidad y existencia futura.». ¿Cómo piensa la ciudad los espacios de ocio? ¿Cómo concebimos y definimos dichos espacios?

Y si la ciudad es un derecho, al igual que el ocio, ¿quién tiene derecho a ellos? ¿Sus habitantes por virtud del espacio que habitan o sus soberanos de facto por virtud de su riqueza heredada u obtenida del mismo despojo que ahora operan? Federico Compeán se pregunta en un espléndido ensayo en la que recapitula qué hemos hecho mal como orbes vivos. 

Por su parte, Melissa Ayala, Michelle Mijares y el colectivo Políticamente Incorrectas se preguntan cómo debiese la lucha feminista reapropiarse el espacio público; ¿debería incorporarse la perspectiva de género en la planificación urbana? y, ¿cómo la ciudad y sus espacios contribuyen, fortalecen y reproducen roles y estereotipos de género?

Desde Francia, el maestro Sebastián Irigoyen piensa el rescate de la ciudad a partir de Baudelaire, a propósito de Habitat III: la nueva agenda de desarrollo urbano en América Latina. ¿Es posible rediseñar una agenda urbana tomando en cuenta los obstáculos de la pobreza, desigualdad, la degradación ambiental y el alto poder político de los capitales especulativos? 

Y del Norte para el país, Dina Tunesi reflexiona en torno al movimiento de Acción Poética. Sin poesía no hay ciudad, nos dice. Es cierto: «la poesía es ese lugar seguro en el cual nos atrevemos a ser nosotros y donde buscamos que nos entiendan.» También la ciudad. 

Desde ahí, desde la poésia íntima, Isabel Papacostas y Jorge Olivera nos regalan un par de poemas que nos harán extrañar la metrópoli, repensar sus espacios y cómo vivimos a distancia de otras orbes.

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