«Salir del closet», dar ese paso de lo personal a lo público para decir: aquí estoy y así soy.

Editorial Especial

Es importante celebrar el derecho a expresar quién eres libremente. Pero también es importante recordar que vivimos en una sociedad en la que no todos ni todas tienen esa oportunidad.

por Redacción
11 Octubre 2020
Fotografía obtenida de: Holiday Calendar

«Salir del closet», dar ese paso de lo personal a lo público para decir: Aquí estoy y así soy.

Suena liberador ¿no?; sentir la confianza de presentarte ante el mundo sin máscaras o eufemismos. Pero para muchas personas de la comunidad LGBTA+, identificarse abiertamente fuera de lo heteronormativo representa un riesgo que va desde el ser discriminado por círculos cercanos, hasta ser físicamente agredido, violentado e incluso privado de la vida. 

Es verdad: en los últimos años se ha visto un cambio en los paradigmas socioculturales a nivel global en cuanto al reconocimiento de derechos e inclusión de las personas LGBTA+. Poco a poco se han logrado diversos cambios, tanto en los medios de comunicación como en las diferentes instituciones estatales y privadas que han comenzado a abrir la puerta a la promesa de una sociedad más libremente diversa. Mas el cambio es siempre paulatino, y aún hay mucho trabajo por hacer. 

En México la homosexualidad dejó de ser considerada un delito desde 1871, pero hoy —casi 150 años después—, las cifras de violencia y la diferencia de derechos entre los ciudadanos heterosexuales y todo quien no cabe dentro de este márgen siguen siendo abismales.

México ocupa el segundo lugar en la lista de países con más trans feminicidios; el cambio de sexo en documentación oficial es legal unicamente en 11 estados; el matrimonio entre personas del mismo sexo es permitido únicamente en 19 estados y el derecho a adopción conjunta entre parejas delmismo sexo sólamente se permite en 16 estados. 

Estas violencias sistemáticas permean de manera aún más pronunciada en nuestra cultura; cientos de personas LGBT+pierden la vida por crímenes de odio que pocas veces son reportados o registrados como tal. 

¿Qué podemos hacer? 

A pesar de lo desalentador que puede parecer este panorama, es importante recordar que los cambios sociales van siempre de la mano de los cambios personales; reflexionar sobre nuestro lugar en esta lucha por la igualdad, desde lo más micro, como es dejar de normalizar ciertos chistes o palabras peyorativas, hasta lo más macro, que es no quitar el dedo del renglón, visibilizar la injusticia y exigir que se le dé el trato que se merece a todo ser humano sin importar su identidad u orientación sexual. 

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