Síndrome del adoctrinamiento colonial

Editorial

Repensar lo que nos enseñaron y combinarlo con lo que ahora sabemos, para derrocar los monumentos mentales de una "historia" que se nos enseñó incompleta desde la niñez.

por Redacción
12 Octubre 2020
Fotografía Obtenida de: Revista Crisis

Síndrome del adoctrinamiento colonial

 

«La Niña, La Pinta y La Santa María, las tres carabelas que llegaron ese día.» No recuerdo uno, sino varios festivales del «Día de la raza». Empecemos por ahí: hay que recordar que el concepto de raza es un constructo social, una serie de categorías que sistematizamos para poder discriminar más agusto, ¿no?

 

Las cosas se aprenden desde temprana edad. El filtro mediante el cual vemos el mundo se construye desde la infancia. En la escuela recuerdo haber aprendido del gran Cristóbal Colón, quien, inspirado por la posibilidad de nuevas tierras, le pidió a la realeza presupuesto para financiar sus viajes, gracias a los cuales nos convertimos en civilización. Claro, porque antes éramos salvajes. O eso nos dijeron. 

 

Es cierto: la historia es de quien la cuenta, y quien la cuenta es generalmente el vencedor. ¿Será evidencia de nuestro malinchismo la decisión que tomamos como mexicanos de olvidar las atrocidades cometidas contra los verdaderos dueños y dueñas de las tierras que ahora llamamos patria? 

 

La otra cara de la historia, la que no nos enseñaron en la asamblea escolar, está llena de violencia, genocidio, violaciones y crueldad. No es un descubrimiento reciente. Los hechos sanguinarios de la Conquista se denunciaron desde 1552, cuando Bartolomé de las Casas toma la responsabilidad de contar las injusticias que se estaban cometiendo por sus mismos compatriotas contra los pueblos indígenas.

 

La Brevísima relación de la destrucción de las indias es un vistazo a la terrible realidad que históricamente se había decidido ignorar. Ahora gracias a los medios y el cambio de paradigmas sociales, comienza a dársele voz a quienes llevan tiempo tratando de denunciar las violencias que existieron (y existen). Porque ese es el problema, la historia no es un bloque de tiempo apartado de la realidad presente, sino el origen de muchas de las problemáticas a las que nos enfrentamos hoy en día. 

 

Este 12 de octubre se pueden observar por un lado las fiestas y mensajes de celebración por parte de los españoles, que aún consideran estas fechas un motivo de celebración, mientras que otra parte de la población de España declara su descontento. 

 

Pero también podemos ver el descontento de diferentes países de América ante esta forma de recordar la conquista.  Y en una reflexión un poco más profunda, podemos observar nuestra propia falta de conciencia sobre las opresiones que seguimos perpetuando contra los pueblos indígenas hoy en día.

 

Es importante conocer nuestra historia, entender la razón de ser de los diferentes adoctrinamientos que hemos recibido por las instituciones de nuestro país y desarrollar un pensamiento crítico para aprender a exigir cuando algo no nos parece. Quizá podríamos empezar por conocer las lenguas indígenas de nuestro país; o dejar de utilizar las palabras indio e india como peyorativas.

 

Un buen ejemplo de las posibilidades de cambio que vienen de la mano del estar informados y saber alzar la voz podría ser el hecho de que apenas hace dos días fueron retirados diversos monumentos en la Ciudad de México dedicados a personajes relacionados con la Conquista, comenzando por la estatua de Cristóbal Colón en avenida Reforma. La Secretaría de Gobierno de la Ciudad de México declaró que las esculturas «serían restauradas de manera profunda». 

 

Por nuestra parte solo queda especular si fueron retiradas para evitar que se dañaran entre las protestas anticolonialistas, o si quizá finalmente serán retiradas para siempre. Más importante: ¿cuándo vamos a retirar las estatuas que la historia construyó en nuestras mentes desde la niñez?

 

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