Aforismos del Sr. Semilla: la contemplación del mundo

Volumen Tres

Este es el jardín del Sr. Semilla, donde se plantan árboles firmes, mas danzantes; donde se siembra el pensamiento y se recoge el fruto de la contemplación. Son aforismos, que son pensamientos, que también son vida cotidiana. Ligeros, rápidos, frescos: llenos de vida como una gran semilla.

POR Sr. Semilla
6 mayo 2019

Aforismos del Sr. Semilla: la contemplación del mundo

1.

A menudo pienso en la forma en la que las personas nos expresamos. Cuando digo forma, hablo del nivel de naturaleza con la que lo hacemos, y no necesariamente de una técnica o profesionalismo. Estos son algunos aforismos para expresar en la contemplación.

2.

En el bosque y en la montaña, una especie de trance: observo y contemplo cosas tan “sencillas” como una planta, una piedra, o el canto de un pájaro. Salgo después de mi estado de contemplación, vuelvo a racionalizar el mundo, y me sonrío a mí mismo: recuerdo que somos la única especie —hasta ahora— capaz de apreciar conscientemente estas expresiones naturales de las cosas.

3.

Cuando el pájaro canta, no trata de convencer, ni se esfuerza para afinar su canto; ni la piedra ni la planta se acomodan para lucirse en paisaje y la atención llamar. Solo son. Así expresa el mundo su belleza: en el ser, sin resistencia al cambio.

4.

Tanta pureza y verdad en cualquier objeto vivo son el motivo de atracción y fascinación por los mismos. La verdad, cualquiera que esta sea, nos atrae.

5.

Las personas que se expresaron de tal (honesta) forma que atrajeron y siguen atrayendo gente después de milenios: Jesús y Siddharta Gautama (Buda), por ejemplo. Ellos fueron personas que expresaron mensajes tan profundos como la existencia, el sufrimiento, los ciclos de la vida de un modo banal, natural. Lograron llegar a expresar su verdad con tanta naturaleza que se comunicaron cómo se comunica el pájaro o la planta: siendo.

6.

La mente, o el ego, en ocasiones nos lleva a intervenir un poco (o un tanto) en nuestro proceso natural de expresión. Como si nosotros fuéramos la planta, y al mismo tiempo el encargado o encargada de regarla, de darle luz; y decidimos no hacerlo, o hacerlo de más —aun cuando sabemos muy dentro lo que verdaderamente necesitamos para crecer—.

7.

La misma empatía que nos hace conectar y apreciar la planta o la piedra, es la empatía con la naturaleza de nosotros y lo que nos rodea, con la verdad.

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